
MINIFALDAS
Arcadio Acevedo
DEDICATORIA CORDIAL
A Manuel por la optimista lección de vida que nos da con su joven existencia.
PREMIO CHIAPAS
Vicky Rincón, ex alcaldesa tuxtleca, vía Internet informa: La escuela Normal de Licenciaturas en Educación Preescolar y Primaria del Estado, campus Tonalá, Chiapas; propuso a mi gran amigo, el maestro Alberto Peña Ríos, para ser galardonado con el Premio Chiapas 2009 en Artes.
Es un artista, orgullosamente chiapaneco, que defiende, difunde y promueve nuestro folklor ejecutando la marimba y creando melodías inspirado en el amor, en la familia, en la naturaleza, en la juventud y en la niñez: su principal preocupación, mismas que ha dado a conocer en el ámbito municipal, estatal, nacional e internacional.
Por todo ello, agradecería manifestaran su apoyo a favor de la propuesta presentada por la institución educativa ante los miembros del jurado del Premio Chiapas 2009, a través de un escrito.

LAS FRASES
1. Si nunca tienes éxito a la primera, no practiques paracaidismo
2. Una conciencia tranquila es, por lo general, una señal de mala memoria
3. Trata siempre de ser modesto, y siéntete orgulloso de ello.
MODELO ÚNICO
Aún candidato, en la enumeración de sus defectos de fábrica, sus críticos advertían sobre el empecinamiento enfermizo de Felipe Calderón. Ensamblado en Morelia, Michoacán, nació sin reversa, decían. Al parecer no erraron. Un claro ejemplo es su postura respecto a la estrategia empleada en la lucha contra el narcotráfico.
La violencia, nos enteramos a diario, no ha disminuido. Por el contrario, se acrecienta mes a mes. Los habitantes de Juárez, Chihuahua, piden a la ONU envíe tropas azules porque la ciudad se ha tornado inhabitable. El gobierno responde que en suelo azteca sólo los chicharrones autóctonos truenan.
Amnistía Internacional (AI), envía un documento al gobierno mexicano documentando niveles escandalosos de violaciones a los derechos humanos cometidas por militares. El informe del organismo menciona que los abusos del ejército son "frecuentes" y en algunas zonas "habituales" y "rutinarios" (El Universal). En respuesta, la Secretaría de Gobernación desdeña la advertencia, por estar basada “únicamente en dichos y percepciones sin sustento”.

SOY GENOVEVO Y NO ME MUEVO
Según encuesta de TNS Research International, el 70 por ciento de la población cree que “México va por el rumbo equivocado”. Por si alguien tiene dudas sobre el equipo en el que desea seguir alineando Calderón en lo que resta de su periodo, el senado acaba de aprobar la reforma enviada por el Ejecutivo para reducir requisitos a militares que deseen acceder al beneficio del retiro.
PREGUNTONTAS
Uno entiende que, fracasada su intención de convertirse en presidente del empleo, carcomida su imagen conforme las horas pasan, hecha trizas la economía del país a consecuencia de la crisis y los malos manejos, Felipe Calderón se aferre al ejército como a su última tabla de salvación.
Pero uno se pregunta ¿qué con los niños muertos en la vía pública durante enfrentamientos de militares y delincuentes? ¿Qué con los ciudadanos pacíficos inmolados en aras de apuntalar un andamiaje sin remedio ya?

MÍ NO ENTENDER UNA CHIFLADA
Ordeñadas las reservas petrolíferas por todos, menos por los mexicanos “dueños” del oro negro, el turismo se ha convertido en la vocación inmediata de México. Ora sí que “voluntariamente a hueso”. Para tal efecto, se habla de invertir estratosféricas cantidades en la construcción de carreteras e infraestructura turística. Puras ganas de chuparse el dedo gordo del pie.
Mientras la inseguridad siga campeando en la república, los turistas alarmados por las cruentas, cotidianas escenas que la televisión reseña, advertidos por sus propios gobiernos sobre los peligros de visitar México, buscarán sitios más seguros donde gastar sus tensiones y sus dólares.

LA SIEMBRA
Miércoles. En compañía de Lulú Tipacamú, Evaristo asistió al sepelio de Sergio, inolvidable amigo de infancia de ambos. Vecinos de aburrimiento en el rancho, con Sergio había descubierto Lulú, a temprana hora, el placer de montar a pelo las ensoñaciones. Sergio había muerto a los 38 años, víctima de un accidente automovilístico. La destartalada estaquitas Nissan en que viajaba rumbo a Puerto Arista, se impactó de frente contra la parte posterior de un tráiler estacionado en la salida de una curva, sin señales de advertencia, cuentan los testigos presenciales.
La muerte de Sergio fue instantánea. Salió disparado a través del parabrisas. Su enorme cabeza de greñas ariscas e ideas afines rebotó varias veces en el asfalto. Peculiaridad de Sergio: rebotar en todas las cosas, con todos y por todo. Si los varones por unanimidad rechazaban la alineación de Lulú en las cascaritas de futbol, -siempre-, Sergio disputaba con ellos. Cuando el voto razonado mordía el polvo ante el corporativismo machista –siempre-, Sergio cogía la pelota y se echaba a correr con ella hasta que la sombra del altísimo sabino junto al río le marcaba el alto. Siempre.

En las manos de Lulú, Sergio, tuna agreste, se convertía en durazno. Colocando dos piedras a modo de portería, Lulú era la guardameta que enfriaba los obuses de los delanteros más calificados del orbe. Nadando en la poza, Lulú era Marck Spitz y Sergio la muchedumbre divertida, aplaudidora. Trepada en la copas de los árboles ella era Tarzán y Sergio su chimpancé favorito. Retozando en los abrojos, Lulú venció a gavillas enteras de forajidos. La banda de maleantes, toda, era él.
Sergio era un barraco recio, correoso. Ocurrida la tragedia de su muerte, su cuerpo aún sobrevivió mes y medio encallado en los arrecifes de la inconsciencia con el cerebro al aire y sus pensamientos a buen recaudo. El martes, por fin, había podido levar anclas. Lulú y Evaristo le dieron gracias a Dios por el detalle. No podía esperarse menos compasión de un caballero.

Los amigos de Sergio –los otros- acababan de arrojar sobre el féretro puños de tierra y canciones de Silvio Rodríguez cuando, flotando en la resaca de caras compungidas, Lulú advirtió la extrema palidez de Evaristo, serio como una hormiga jubilada.
-Ya lo hemos platicado, no lo olvidés, bolonauta. Se trata de una siembra. Sólo lo despreciable se entierra.
-Lo sé. Pero es que de tanto ver morir dan ganas…
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