08/12/09


MINIFALDAS
Arcadio Acevedo



DEDICATORIA CORDIAL
A Dalila por sus sabios y afectuosos consejos, mismos que me entraron por un oído y me salieron por el otro. Mi calvicie es el escudo contra las Dalilas.

LA FRASE
Pídele prestado dinero a un pesimista. Él no espera que le pagues.

ESTÁ VISTO: EN EL ZOQUE NADIE GANA
Topo con mi amigo en una cafetería del centro. Hacía cuatro o cinco meses que no cruzábamos palabra. Mientras Prudencio –llamémosle así para no echarlo de cabeza- le hace los honores a una torta de lomo (se ve apetitosa), alude a un comentario mío en este diario.

El comentario versaba (versar… me aprendí el terminajo ayer y no veía la hora de estrenarlo) sobre el evento organizado para que, concluida la entrega de su tercer informe de gobierno a sus acólitos en el Sinhache Congreso, Sabines Guerrero se diera chapuzones de pueblo en la alberca más grande y costosa de la historia de Chiapas (léase estadio Víctor Manuel Reina).

A punto de atragantarse con una raja de chile encurtido, Prudencio me pidió ser más objetivo a la hora de formular mis comentarios. “Procura apegarte a los hechos como la hiedra a la pared”, dijo. (Por qué no mejor apegarme a los hechos como jean a las carnes de una suculenta mujer, pensé. Pero no se lo dije).



CRITICADERA
Le pedí hiciera el pormenor de mis presuntos errores. Lo hizo: “En primer lugar, el acarreo no empezó a las 7 de la mañana de ese día, como escribiste, sino desde la noche anterior, en algunos casos. El gobernador dice no pertenecer a ningún partido. No tendrá militancia, tal vez, pero sí las mañas de todos. La denigrante e irrespetuosa del acarreo priista, por ejemplo.

“En segundo término –continuó Prudencio- el estadio no se llenó. Pesó más la fobia a los choros oficiales que el hambre o el comprensible deseo de echarse unos pesos a la bolsa, unas tortas a la barriga. No se llenó pese a Reily –ex proboscidio- y otra “fulgurante estrella” que dejaron a la raza como bolis de nanchi, fríos.

“En tercer lugar, puntada mercadotécnicamente infame (estúpida, en zoque llano), a algún genio de COCOSO se le ocurrió distraer al respetable reproduciendo el video del tercer informe de gobierno en siete pantallas gigantes. Del mismo tamaño fueron el aburrimiento, la indiferencia, el hartazgo. Gigantes las meteduras de pata: hoyos negros, fallas de audio e imagen, entre otras.
*
“A raíz de eso, entre algunos funcionarios mayores y menores, políticos, tropa mediática y suspicaces metiches, hizo la ola en el estadio una interrogación, colosal también: Teniendo a mano a Canal 10, con empleados capaces y creativos, ¿A cuál de los amigos de Sabines Guerrero volvieron a favorecer con la producción del esperpento televisivo? ¿Cuánto le pagaron al amig@ o amig@s por el videochurro? Esta es la austeridad en cuyo nombre quieren chisparle un ojo a la incipiente democracia, omitiendo elecciones?


EL FINAL DE LA CATILINARIA
“Por último –dijo Prudencio-, el gobernador no llegó un poco tarde. Quien lo afirme miente descaradamente. Se colgó ¡cinco horas! Parte del respeto que dice tener a la mujer chiapaneca, supongo. Ya te imaginarás: el rechinar de dientes, los cólicos hepáticos y la explosión de palabras de grueso calibre menudearon sobre el pasto y en las graderías. Hubo insolados y desvanecidos”.

“Tan olvidable resultó “el apoteósico baño de pueblo como nunca en la historia de Chiapas, del mundo y galaxias circunvecinas”, que el propio gobernador mostró su enfado. Ante los pobres resultados, la directora de Canal 10 giró instrucciones de
guardar bajo la alfombra cualquier comentario o imagen relativa al zoquetazo (por aquello del maracanazo)”.

Pronunciada la última palabra, Prudencio le dio una tarascada tan violenta a su torta (de lomo) que de puro milagro no se amputó el dedo gordo. Se bajó de un sorbo la mitad restante de su coca. Eructó (a su lado el violcán Chichonal es un mudito todo callado). Se puso de pie. “Paga –me dijo-. Las correcciones cuestan. Es más, si sigo de malas y te encuentro de buenas, te voy a pasar unos tips sobre el megacuento fantástico de los tractores para los “campesinos” y su rotundo “éxito”. Pero tendrá que ser en la cantina, en torno a un pomo de güisqui “Juanito Patadechucho…. Johny Walker, tío”, agregó al mirar mi expresión anglosajona de “mí no entender ni madres”. Se fue.


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